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jueves, 8 de noviembre de 2012

** Obispo de Buenaventura lanza un SOS por la situación de violencia




"Llamamos a un SOS a la opinión nacional e internacional, para que pongan atención a Buenaventura y podamos salir de la crisis". Estas son las palabras de preocupación que expresa Monseñor Héctor Epalza Quintero, Obispo de esta Jurisdicción, ante la grave situación de violencia que se vive en esa región del país.



El prelado manifestó su preocupación por el enfrentamiento que se está dando entre los grupos paramilitares autodenominados "La Empresa y "los Urabeños", quienes se disputan el control del territorio y el dominio de zonas de desarrollo portuario, rutas de narcotráfico, y recursos minerales.


Advirtió que esta situación de violencia está llevando a asesinatos, desapariciones y desplazamientos forzados que la misma Personería del municipio constata.

Según registros oficiales citados, a partir del 6 de octubre se han generado 40 homicidios que se han realizado con barbarie y sevicia, 35 balaceras y 75 desapariciones reportadas desde la Personería local en lo que va corrido del año.

"La Comisión de Vida, Justicia, Solidaridad y Paz de la Diócesis de Buenaventura, a través de un comunicado, hace esta denuncia pública que yo como pastor respaldo totalmente porque creemos que la realidad de Buenaventura, el momento crítico que vive, no sólo es de competencia de las autoridades del distrito de Buenaventura, sino del Departamento y la Nación..., aseguró Monseñor Epalza Quintero.

"Hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional y a las diferentes instancias de investigación y control, al Ministerio Público para que ejerciendo sus obligaciones constitucionales y legales brinden medidas de protección y garantía de sus derechos a las comunidades y el territorio", agrega el comunicado.

El mensaje llama la atención además, para que organismos de derechos humanos nacionales e internacionales conozcan la realidad y ayuden a visibilizar "la situación de barbarie que sufren constantemente los habitantes de la ciudad, en especial de las zonas y barrios de bajamar y comunidades rurales".

"Con dolor en el alma decimos que nos tienen que dar una mano para que precisamente esta realidad de Buenaventura no se trate sólo con la fuerza, sino que nos ayuden a encontrar salidas a estos problemas sociales y estructurales que padece esta ciudad y el puerto de Buenaventura, finalizó el prelado. 

Clic para descargar comunicado

Fuente: http://www.cec.org.co/index.php?option=com_content&view=article

 

jueves, 23 de agosto de 2012

Comunicado público de la Diócesis de Tumaco: más es lo que no se conoce




 
COMUNICADO PÚBLICO DE LA DIÓCESIS DE TUMACO
 
Como Diócesis de Tumaco nos unimos al dolor y al clamor de las personas y comunidades de esta Costa Pacífica Nariñense en donde nos vemos enfrentados a vivir y resistir en un conflicto social y armado que ya perdura por más de diez años y que agobia cada vez más, con sus nuevos atropellos a una vida digna y tranquila.

A nivel nacional se han conocido poco a poco algunos de los hechos más sobresalientes de los últimos días: la voladura de por lo menos ocho torres de energía (los días 10, 16 y 18 de agosto) con la consecuencia de que los cuatro municipios costeros de Barbacoas, Roberto Payán, Magüí Payán y Tumaco, es decir una población de más de 250.000 habitantes quedó sin el fluido eléctrico; el Municipio de Tumaco sufre el apagón ya por 12 días. En los campos minados sembrados alrededor de las torres derribadas en el Resguardo Indígena Awá Inda Sabaleta perdieron la vida cuatro personas civiles y un militar; unas siete personas quedaron gravemente heridas. Los trabajos de reparación de las torres tuvieron que ser suspendidos por falta de seguridad durante varios días y dos comunidades indígenas awá, Pilvicito y Nortal, quedaron confinadas por el peligro de campos minados.

La falta de energía ha agravado más la situación de los servicios de salud y educación que de por sí son débiles: el bombeo de agua en la ciudad de Tumaco colapsó, se declaró la emergencia sanitaria en el sistema hospitalario, los centros educativos suspendieron clases y se adelantaron las vacaciones de octubre. Los precios de la canasta familiar aumentaron.

Se conoció a nivel nacional también la voladura de varios tramos del oleoducto transandino (el día 9 de agosto un tramo en el Municipio de Mallama; en la noche del 18 al 19 de agosto un tramo en el Km 96 de la carretera Tumaco-Pasto y otro tramo en la vereda Ensillada, Municipio de Ricaurte); causaron la contaminación de los ríos Güisa, Guelmambí, Ispí y Saundé, que bañan los municipios de Ricaurte, Barbacoas, Roberto Payán y Tumaco.

Estos hechos públicos lastimosamente sólo son la punta del iceberg de la situación de conflicto y violencia en nuestra región.

Como Diócesis queremos poner en conocimiento además nuestra gran preocupación por la tasa tan alta de homicidios: en el mes de julio se registraron en el Municipio de Tumaco oficialmente 32 muertes violentas. Sin embargo sabemos que sólo en una de las parroquias de la zona carretera los actores armados ilegales asesinaron en un mes entre junio y julio más de 25 personas y tuvieron que desplazarse forzosamente un sinnúmero de pobladores.

Sigue la presión sobre pequeños y grandes comerciantes a través de la extorsión generalizada, lo que ha obligado a muchos a abandonar la zona, por el miedo a que también en su negocio estalle una bomba.

Además, desde el atentado a la estación de policía de Tumaco sufrido en el mes de febrero, han continuado los artefactos explosivos lanzados en contra de las instalaciones de la Fuerza Pública (como el día 17 de agosto contra la Cuarta Brigada), aumentando la zozobra en sus alrededores.

Por la ausencia de la energía eléctrica se incrementó aún más la inseguridad en los barrios y en las veredas de la zona, donde los diferentes actores armados ilegales siguen haciendo su control territorial sangriento.

Este tipo de hechos no son nuevos. Los venimos sufriendo desde gobiernos anteriores. Lo que se evidencia cada vez más es que las soluciones son demasiado ocasionales, inmediatistas y limitadas para salir de las consecutivas emergencias. Este conflicto social y armado no se puede solucionar sólo con respuestas bélicas.

Por lo tanto, AL GOBIERNO NACIONAL le pedimos que sus respuestas se enfoquen a promover procesos sostenidos de desarrollo comunitario, consideren la visión de esta población y permitan recuperar la esperanza en un futuro posible.

A LA GUERRILLA DE LAS FARC-EP le exhortamos que respeten el Derecho Internacional Humanitario y le recordamos que son los más pobres del pueblo quienes más sufren por sus acciones: el pequeño pescador quien está obligado a vender su producto al primer postor y a precios más bajos; la madre cabeza de familia quien se rebusca el diario vivir porque ya no puede vender sus bolos o helados en las puertas de las escuelas; la conchera que no encuentra comprador para su producto con el peligro de que éste se dañe; el campesino o indígena confinado que no puede trabajar en su finca; el contratista de la empresa eléctrica que tiene que exponer su vida en el arreglo de las torres derribadas dejando a su familia angustiada; los niños y niñas que pierden clases y la única comida que algunos reciben en los restaurantes escolares; los empleados de los negocios y la ciudadanía en general quienes tienen que invertir bastante dinero para poner a funcionar una planta eléctrica; la madre de familia enferma que ve postergada su atención médica.

A TODOS LOS ACTORES ARMADOS ILEGALES que, por la lucha por el control territorial y de la economía ilegal, mantienen cautivos a barrios y comunidades enteras, que respeten la convivencia del diario vivir de las comunidades de la Costa Pacífica Nariñense, que no involucren a la población civil y, sobre todo, que respeten la vida, que es sagrada.


Hacemos memoria de las víctimas de la violencia de este mes de agosto en el municipio de Tumaco:

Ago 1: Asesinado con arma de fuego Manuel Antonio Moya Cifuentes, de 37 años.

Ago 8: Asesinado con arma de fuego un hombre sin identificar y heridas dos personas más.

Ago 9: Asesinado con arma de fuego Luis Evaristo Tello, 40 años, padre de cinco hijos.

Ago 9: Asesinado con arma de fuego Junior Jair Angulo Andrade, mototaxista, 22 años.

Ago 10: Asesinado por una mina antipersona José Melandro Pai Pascal, 17 años, indígena awá. Afectados física y psicológicamente: Alberto Pai, Eduardo Pai y Jhon Alexander Pérez Pantoja. Dos comunidades indígenas, Pilvicito y Nortal, confinadas.

Ago 11: Asesinado Eliécer Chalar Cortés, de 16 años.

Ago 12: Muerto por mina antipersona un soldado profesional sin identificar y herido otro soldado.

Ago 14: Asesinado con arma de fuego el estudiante Carlos Isaac España Solís, de 18 años.

Ago 15: Muertos por una mina antipersona 3 trabajadores de Cedenar: Arcelino Chávez Hoyos, 34 años, Ángel Arbey Ordóñez Andrade, 27 años y el indígena Silvio Antidio Loza. Quedan heridas cuatro personas más, entre ellos los indígenas awá Santiago Pascal y Aldinebar Rodríguez.

Ago 16: Asesinada Neysi Maribel García Ramírez, 35 años; heridas de gravedad las mujeres Claudia Teresa Cabezas Quintero, 21 años, y Yureidys Canticús Guevara, 24 años. Asesinada una mujer sin identificar en la Vereda Buchely.

Ago 18: Asesinado Alexis Mina, 29 años.


La palabra de Jesucristo “Yo he venido para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10) vale también para estos pueblos afro, indígenas y mestizos de la Costa Pacífica Nariñense y exige a todos esforzarnos en avanzar en esta dirección.


Diócesis de Tumaco, el 22 de agosto de 2012

 

jueves, 17 de mayo de 2012

Obispos sueñan la paz entre Sudán y Sudán del Sur


Roma, Miércoles, 16 de mayo 2012
 
Los líderes anglicanos y católicos de Sudán del Sur han preparado un mensaje pidiendo el fin de la guerra y restablecer la paz con el Sudán. El mensaje, titulado "Tenemos un sueño de paz, justicia y libertad", fue firmado por 15 obispos de ambas comunidades después de tres días de oración y reflexión en Yei, la semana pasada, para fortalecer los lazos ecuménicos.


Durante la guerra, los líderes religiosos estaban en estrecha comunión, pero en los primeros años de la paz se han retirado al interior de su comunidad; ahora quieren aumentar la cooperación ecuménica. Los obispos escriben que tienes un sueño, una visión y una convicción basada en los valores del Evangelio: el valor profético de la Iglesia sobre la justicia, la paz y la dignidad de todo ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios.

El documento afirma que el sueño de los obispos católicos y episcopales para la gente de Sudán del Sur y el Sudán es que se puede disfrutar de la democracia y la libertad y que todas las religiones, grupos étnicos, culturas y lenguas tienen los mismos derechos humanos basados en la ciudadanía. Los obispos añaden que el sueño es que las dos naciones tengan paz y cooperen para hacer el mejor uso de los recursos que Dios les ha dado, mediante la promoción de la interacción entre los ciudadanos libres, viviendo uno junto al otro en la solidaridad y el respeto mutuo. 

Los obispos dijeron que habían aceptado la Resolución 2046 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el 2 de mayo, que se ocupa de varias cuestiones clave entre los dos Sudán, incluyendo Abyei, sobre el cual pide que las fronteras se delimiten y se cree una zona desmilitarizada para evitar otros enfrentamientos y se reanuden las negociaciones.

Hilde Johnson, jefe de la misión de la ONU en Sudán del Sur, se quedó con los obispos en el encuentro ecuménico para pedirles que notifiquen a los fieles que la ONU no va a abandonar o traicionar al país. El mensaje es seguido por la indignación por la posición de la ONU frente a los últimos enfrentamientos fronterizos. Sudán del Sur acusa a la ONU de favorecer a Sudán y no proteger a la población de los ataques de la fuerza aérea sudanesa.

P. José Vieira, mccj
Sudán del Sur

Sudán y Sudán del Sur


Fuente: http://www.comboni.org//contenuto/view/id/106026
Imagen: http://www.geic.com.ar/

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuatro valerosos desafiaron la muerte en Bojayá



El padre Antún, la hermana María del Carmen, y Domingo y Minelia son cuatro héroes de la tragedia de Bojayá.

El musgo se apoderó de lo que fue la escuela y el hospital, la hierba reventó las tapias y en la cancha en la que se escucharon tantos gritos pueriles de gol, los tubos de las arquerías hoy se caen a pedazos. Pese al olvido, el viejo Bellavista, en Bojayá, es considerado un santuario en el que hace 10 años la muerte quiso hacer ronda para llevarse todo lo que encontrara a su paso. Y casi lo logra, solo que se encontró con cuatro valerosas personas que le hicieron frente.

Las historias del padre Antún
Aquel aciago dos de mayo la iglesia San Pablo Apóstol, en Bojayá, se hallaba atestada de personas que buscaron refugio. Afuera, los enfrentamientos entre los paras del bloque Élmer Cárdenas y los guerrilleros del bloque José María Córdoba, arreciaban. En el templo, el padre Antún Ramos cargó con la responsabilidad de mantener serenas a 400 personas. No tuvo más remedio que orar y contar historias. "Me imaginé la película la Vida es Bella, en la que el padre le enseña al hijo que la guerra es como un juego y quise aplicarlo. Les dije que nos tomáramos de las manos y oráramos. Contamos algunas historias y por momentos, se olvidaron de las balas que cruzaban por encima".

Pero las historias fueron interrumpidas por el estruendo de las pipetas lanzadas desde un extremo del pueblo. La primera cayó a las 10 de la mañana sobre una de las viviendas. El segundo cilindro aterrizó detrás de la escuela, pero no estalló. A fuera, un guerrillero le advirtió a alias "Silver", comandante encargado de realizar el ataque, que los paramilitares se movían y que había gente en la iglesia. Pero "Silver" hizo caso omiso y dio la orden de que tiraran la otra pipeta. A las 11 a.m., el artefacto entró por el techo de la iglesia y se detonó, asesinando a 78 personas, de las cuales 48 eran niños.

Todos se llenó de humo negro y polvo anaranjado. Un terrible olor a pólvora invadió el templo. El cielo se oscureció. Sin brazos ni piernas y con un rostro de indignación quedó el Cristo que aún hoy se conserva. "En ese momento yo les dije que saliéramos porque nos iban a matar a todos. Una señora me dijo que ellos salían si yo iba adelante, entonces yo saqué una bandera blanca y me fui de primero", recuerda Antún. Salieron gritando que eran civiles y que les respetaran la vida. Fue así como el padre Antún distrajo a su pueblo de la guerra.

La valiente María del Carmen
Los guerrilleros lanzaron un cuarto cilindro que cayó detrás de la casa de las hermanas Agustinas Misioneras, la misma a la que los paramilitares trataron de entrar. De su cuerpo menudo y sus pequeños brazos, la hermana María del Carmen Garzón sacó fuerzas de donde no tenía y se apostó en la puerta junto con las otras hermanas. Desde adentró le dijeron a los paramilitares que no podían meterse allí "porque teníamos 130 civiles que no hacían parte del conflicto y que quedarían en peligro". Al volverse al corredor, encontró los cuerpos de varias personas agonizantes. "Comenzamos a atenderlos. Se hacía lo que podía porque la gente corría de un lado para otro buscando esquivar los disparos que seguían en el aire. Fue muy duro. Sentíamos impotencia al saber que tanta gente necesitaba ayuda".

Minelia, la auxiliadora
En el nuevo Bellavista dicen que a Minelia "le falta un tornillo". Ella se la pasa sentada en su vivienda de madera acabada por el agua y el sol, hablando de los muertos que vio en Bojayá y que dice fallecieron ahogados. Lo que no recuerda en su oscuridad mental es que ella fue una de las pocas personas que se dedicó a salvar vidas. A Minelia no le importaron los riesgos, tal vez en parte porque no tenía la conciencia tan diáfana. Después de la explosión de la pipeta en la iglesia, preparó agua con sal y se las dio a los heridos, aún en medio del fuego entre paras y guerrilla. Ella no recuerda su acto heroico, pero en Bojayá todo el mundo lo sabe y se lo agradece.

Domingo el cantante
A Domingo Valencia , diez años después, nadie en Bojayá le ha agradecido por enterrar a las víctimas. Y no le importa, porque, "las gracias de los muertos valen más que la plata que dan los ricos", dice. Tres días después de la tragedia, Domingo fue hasta su pueblo a cantarle a los muertos, desafiando incluso a los guerrilleros que ya se habían tomado el caserío. Cuando llegó no tuvo fuerzas para ver "toda esa 'carnazón' pegada de las paredes" y por eso le pidió un aguardiente a su acompañante para levantar los cadáveres que comenzaban a descomponerse.

Como pudo, cogía manos y pies y los ponía junto a los cuerpos a los que creía que le pertenecían. "Tuve que sacarlos en bolsas negras y ponerlos en un barco para irlos a enterrar. La gente no pudo llorarlos, pero yo lo hice por ellos y les canté los alabaos", recuerda el Cantante, como es conocido Domingo. Los muertos de Bojayá terminaron en una fosa común. Pero hasta en esa última morada estuvo Domingo.
  • 78 personas murieron en Bojayá el 2 de mayo de 2002, de los cuales 48 eran menores.

ANTECEDENTES

LAS PROMESAS NO CUMPLIDAS
Hoy hace 10 años que guerrilleros de las Farc en su afán por acabar con los paramilitares lanzaron cuatro cilindros cargados de metralla y explosivos en el pueblo de Bojayá. Para la conmemoración, los bojayaseños invitaron a una comisión del Gobierno Nacional para discutir las promesas que les hicieron años después y que no se han cumplido. Ante la ausencia de este, habitantes de Bojayá y Vigía del Fuerte se declararon en asamblea permanente y permanecerán en el coliseo del municipio hasta que haga presencia un representante con poder de decisión.


lunes, 23 de abril de 2012

Chocó: ¡Bojayá, diez años después!



Programación General a desarrollarse en Bellavista

Día 30 de abril

1.  Llegada de las comunidades4:00 pm

Todas las delegaciones harán sus recorridos simulando un Atratiando – Caravana con la participación lo más amplia posible.

2.   Cena5:30 pm

3.  ENCUENTRO: ¡BOJAYÁ DIEZ AÑOS DESPUES!

7:00 pm

Palabras de bienvenida

Palabras del Alcalde

Presentación de las delegaciones

Ponencia central

Distribución de materiales


Día 1 de mayo
 
1.  Desayuno

7:00 am

2.  Discusión sobre la ponencia central

8:00 am

3.  Perfeccionamiento del Documento

10:00 am

4.  Definición de la estrategia para la concertación

11:00 am

5.  Presentación y entrega de libros

12:00 m

6.  Almuerzo

12:30 pm

7.  Concertación Gobiernos Locales, Regional y Nacional

1:30 pm

8.  Firma de Acuerdos y Compromisos

4:00 pm


Día 2 de mayo de 2012

9.  Marcha en Bellavista Nuevo

8:00 am

10.  Recorrido por el Atrato

9:00 am

11.  Eucaristía en bellavista Viejo y declaratoria de santuario

10:00 am

12.  Almuerzo

1:00 pm

13.  Obras de teatro

4:00pm

14.  Cena

5:30 pm

15.  Vigilia y Cine Foro Bojayá 10 años

6:30 pm

Se sale desde el cementerio en procesión y nos congregamos en la iglesia donde estaremos con cantos de alabaos e intercalados con los videos.


Día 3 de Mayo de 2012

16.  Desayuno

8:00 am

17.  Salida de las delegaciones

9:00 am en adelante.


Programación General a desarrollarse en Quibdó

1.  Eucaristía: Parroquia de Fátima

8:00 a.m

2.  Marcha hacia la capilla de la memoria (Convento Diocesano)

9:00 a.m

3.  Apertura de la exposición Velorios y Santos Vivos (Convento)

9:30 a.m

4.  Plantón por la vida, la dignidad y la esperanza

10:00 a.m

5.  Repique de campanas en todos los Templos Parroquiales de la Diócesis de Quibdó

12:00 m


 
ASOCIACIÓN DOS DE MAYO (ADOM)
COMITÉ DOS DE MAYO









Fuente: http://bojayaunadecada.org/2012/04/21/la-cita-del-1-y-2-de-mayo-en-bellavista/

martes, 10 de abril de 2012

Viacrucis tras el crimen de Manuel y Samir Ruiz


Martes 10 de abril de 2012


El domingo 1 de abril del 1012 a las 9:20 a.m. en la parroquia San Sebastián de Chigorodó, vivimos un hecho contradictorio y simbólico: para realizar las exequias de Manuel Ruiz y su hijo Samir de 15 años, asesinados por defender su tierra, el párroco tuvo que sacar, antes de lo previsto, las imágenes para la procesión que conmemora la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén (domingo de ramos) con la cual se inicia la semana Santa y en el atrio se cruzó con los restos mortales de Manuel y Samir.

Cuando inició una precesión, terminó la otra. Ambas signadas por la muerte, las dos atravesadas por la vida. Tanto la una como la otra dejan ver hasta dónde puede llegar barbarie humana. Recrean la pasión vivida en la primera, coinciden en que esas muertes fueron ordenas por poderes que se sienten amenazados por los pequeños de la historia.

El atrio del templo fue el lugar del encuentro, un mismo instante fue punto de llegada y punto de partida. Jesús y Manuel sabían del peligro, de los poderes que enfrentaban, denunciaron con claridad los riesgos, las amenazas; con sus acciones los dos afirmaban la dignidad de un territorio: Jesús ante la invasión romana, Manuel ante la invasión empresarial. Dicen los evangelios que un puñado de pueblo solidario acompañaba a Jesús en lo que sería el camino hacia la muerte y posterior resurrección, otro puñado del pueblo acompañaba a Manuel y Samir hasta el sepulcro, a pesar del miedo de mostrarse solidario y dolido ante la mirada de los victimarios que recorrían Chigorodó.

En la semana santa es central el camino hacia cruz, el viacrucis, recorrido por Jesús desde hace 2000. La conmemoración coincide con el viacrucis de los reclamantes de tierra en Colombia, que se ha logrado visibilizar en casos como los de Curvaradó y Jiguamiandó, que muestra el peor de los rostros en los crímenes de Orlando Valencia, Walberto Hoyos, Benjamín Gómez, Argénito Díaz, la desaparición de Everto Gonzalez, el crimen de los hermanos Agames. A Manuel y a Samir les asesinaron como a Jesús. Manuel un afromestizo que trabajó durante 27 años, la mitad de su vida, por un pedazo de tierra para sus hijas e hijos. Samir, un adolescente que por acompañar a su papá corrió la misma suerte de él. Con la porción del territorio del Curvaradó adquirida, Manuel quería asegurar la vejez de su compañera y la suya. Ojalá su entrega no sea en vano.

El texto de la Viña de Nabot (1 Re 21) iluminó, en el sepelio, el significado de este acto de barbarie, de este acto que expresa la decadencia de la humanidad, profundo significado de estas muertes de reclamantes de tierras.

El campesino Nabot tenía su finca al lado del palacio del rey, a quien le pareció bien quedarse con ella y quitar a Nabot de allí, por eso le propuso comprársela o cambiarla por otra tierra. El campesino se negó porque allí estaba su historia, la de su familia, su dignidad, su memoria. El rey contrariado le contó a la reina que el campesino no le había querido vender la finca. Ella le recordó que él era el que mandaba en el país y se ofreció para arreglar el problema: “yo me encargaré de darte le finca”. Hizo cartas, comunicaciones con los sellos oficiales, consiguió testigos falsos, también del pueblo, movió sus influencias en los círculos de poder y convenció al “pueblo” de la perversión del campesino, quien fue considerado un riesgo para la gente de bien porque, según la reina, hablaba mal de dios y del rey, pues cuestionaba el poder. El campesino fue condenado a muerte. Todo iba muy bien para los planes de la reina en favor del rey: Nabot estaba muerto, su muerte había sido conforme a la ley, con la complacencia y complicidad de los poderes político, económico y religioso. La reina quedó bien ante el rey al cumplirle la promesa de entregarle la tierra, no había obstáculos. Pero Dios se cruzó en el camino del rey cuando iba a tomar posesión de la viña del asesinado Nabot, enviando al profeta Elias para reprocharle su proceder y recordarle las consecuencias funestas de su actuación. El rey sabe lo que ha pasado por eso llama al profeta “enemigo mío”. El profeta en nombre de Dios dijo: “así que después de matar, te adueñas de la tierra?”

La historia de la tierra se repite a través del tiempo. Esperamos que llegue el día en que se empiecen a arrepentir los reyes, las reinas, los malvados, los cómplices y aduladores de toda la historia quienes desde diversas instancias de poderes políticos, económicos, religiosos, mediáticos de ayer y de hoy justifican la infamia. O por lo menos que haya justicia por sus crímenes. Esperamos la justicia.

El viacrucis vivido por Manuel y su hijo Samir, por toda su familia antes, durante y después de la desaparición y asesinato ha tenido trece estaciones. Meditémoslas, intentando ubicarnos en su lugar.

1. Manuel, al igual que otros 46 líderes del Curvaradó y Jiguamiandó, denunciaron infructuosamente ante las autoridades competentes las amenazas contra sus vidas. Estaban condenados a muerte.

2. Manuel fue detenido por la policía de Mutatá, luego de que paramilitares le gritaran “guerrillero".

3. Manuel y su hijo fueron bajados del vehículo por paramilitares, en el que se transportaban hacia su tierra. Como corderos eran llevados al matadero.

4. Las autoridades responsables de activar los mecanismos de búsqueda de los desaparecidos no actuaron para garantizar la vida a Manuel y su hijo, no les importó el dolor, ni cumplieron con su deber, al fin de cuentas esas vidas no valen nada. La policía se excusó diciendo “el puente es un punto rojo donde hemos sido atacados varias veces, por eso no vamos ahí”.

5. Los cadáveres de Manuel y Samir fueron encontrados por familiares y miembros de las Zonas Humanitarias quienes se negaron a escuchar las autoridades que decían que era peligrosa esa búsqueda, la fuerza de la solidaridad, de la dignidad fue más fuerte que el temor.

6. La familia Ruiz Gallo se desplazó por temor, para salvar su vida, salieron sin rumbo sin saber a dónde ir, como lo habían hecho en 1997 y en el 2001. Aumentaron los cerca de 6 millones de desplazados que hay en Colombia.

7. La esposa, los hijos y los nietos de Manuel, desplazados forzadamente por temor a las represalias, se encontraron con los padres, los hermanos, las hermanas y los sobrinos llegados de distintas partes del país, en el parque de Mutatá. Las miradas de los vecinos conmovidos, de los habitantes indolentes y de los victimarios llegaron a sus corazones en medio del dolor por la pérdida de sus seres queridos.

8. El derecho que tienen un desplazado al alojamiento de cada día, a la comida para niños, ancianos y adultos, la atención en salud brilló por su ausencia. Las familias debieron exigir y ante las carencias, hasta implorar ayudas mientras instancias oficiales dijeron que el Estado estaba cumpliendo todas sus obligaciones constitucionales. Qué abismo entre las palabras y la realidad!.

9. La esposa y los hijos volvieron por unas horas a la finca para rescatar algunas pertenencias que hicieran menos duro el desplazamiento. Hicieron el mismo recorrido de Manuel y su Hijo hacia la muerte. Uno de los habitantes del lugar los bendijo por haber rescatado los cuerpos de sus seres queridos, posibilidad que cientos de familiares no han podido tener.

10. Frente a miembros de la familia Ruiz, en la alcaldía de Mututá, miembros de la policía, del ejército, de la unidad de atención a víctimas y otras instancias oficiales afirmaron que habían buscado a Manuel, que estaban presentes al momentos de encontrar los cadáveres, que estaban prestando la atención humanitaria adecuada. “Será una presencia una ayuda invisible porque nada de eso hemos visto”, dijeron los familiares. El gobierno solo llegó hasta los cuerpos cuando los familiares y miembros de las Zonas Humanitarias, los habían localizado.

11. Solo hasta las 10:00 p.m. del día sábado pudo llegar la familia a Chigorodó para descansar un poco y esperar los restos para darles cristiana sepultura, no había una posada para ellos. Desde el jueves oficialmente se había dicho que todo estaba listo.

12. El Estado tardó 48 horas para trasladar los cadáveres hasta medicina legal, 6 horas demoró la necropsia y 22 horas para trasladarlos de medicina legal a la sala de velación de la funeraria, en total 76 horas dolor e indignación de la familia. Una hora y 40 minutos pudo la familia velar, acompañar a Manuel y Samir.

13. A las 5:30 p.m. del domingo, después de las exequias, la policía fue al hotel donde estaba la familia hospedada, tocó a las puertas para decirles que debían salir porque solo había pagado un día, el programa integral de atención a víctimas.

14. En este viacrucis hubo cirineos que ayudaron a llevar la cruz: las comunidades siempre solidarias, organizaciones nacionales e internacionales, incluidas unas pocas personas del Estado y personas que cumplen sus funciones.

Fuente: http://justiciaypazcolombia.com/Viacrucis-tras-el-crimen-de-Manuel

lunes, 12 de marzo de 2012

"Aumenta la muerte y la impunidad en el Chocó" : Diócesis de Quibdó



Lunes 12 de marzo de 2012


La Diócesis de Quibdó ,en este tiempo de Cuaresma, manifiesta públicamente la indignación que produce tanta muerte, injusticia e impunidad contra los hijos de Dios en esta parte del territorio del Pacífico colombiano. En comunicado público realizado el 8 de marzo, la Diócesis de Quibdó denuncia los confinamientos y riesgos de desplazamientos por el  minado de caminos, sembrados y pesca; las amenazas, los bloqueos armados en las vías; la presencia de actores armados en medio y alrededor de las poblaciones; las restricciones y limitaciones para la entrada de alimentos;los asesinatos permanentes y la ausencia generalizada de garantías de protección de la vida  y la territorialidad de sus comunidades.


En este comunicado la Diócesis de Quibdó reclama el cumplimiento de las autoridades en sus  obligaciones constitucionales creadas para defender la vida, la dignidad, las culturas, la honra y los bienes de la población civil, especialmente de los más vulnerados y marginados de la sociedad como son los pueblos indígenas y negros y comunidades mestizas que ancestral  y milenariamente habitan estos territorios.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Jornada de Reflexión Pastoral: Construyendo Iglesia desde la Pastoral Afro


Por Rafael Savoia, mccj

Las jornadas de conocimiento y reflexión sobre el camino de la Pastoral Afro han logrado el objetivo, que se habían propuesto de: “Generar un espacio de Reflexión Teológica y Pastoral en torno a la acción evangelizadora de la iglesia católica, que lleve a promover íntegramente al pueblo afro colombiano para que este, desde su identidad cultural, viva el proyecto del reino de Dios y lo comparta con todo hombre y mujer”.

Se ha visibilizado el papel de la Iglesia en su relación con el pueblo afro en la conferencia de Mons. Héctor Espalza, obispo de Buenaventura y presidente de la Comisión de Etnias de la Conferencia Episcopal Colombiana que presentó una visión panorámica del magisterio de la iglesia latinoamericana sobre todo a partir de las asambleas generales de Medellín (1968), Puebla (1979), Santo Domingo (1992) y Aparecida (2007).

El P. Rafael Savoia, misionero comboniano, ha ido al origen de la pastoral afroamericana poniendo de relieve figuras proféticas que lucharon contra la esclavitud y las injusticias de su tiempo como Mons. Bartolomé de las Casas en el siglo XVI, los capuchinos Fray Jose Francisco Jaca y Aragón y Fray Epifanio Moirans en el siglo XVII, los afrodescendientes como Ottobah Equiano que han luchado con los abolicionistas en el siglo XVIII. Toda una corriente de pensamiento y testimonio evangélico que está a la base del camino actual de la Pastoral Afro que ha tenido como una de sus expresiones mas significativas a los Encuentros Continentales de Pastoral Afroamericana.  El último se celebró en Panamá del 3 al 7 de agosto pasado. Ofreció elementos para entender el aporte de la Iglesia a través de la Pastoral Afro al pueblo y al movimiento negro de América Latina y el Caribe.

El aporte de la mujer afro a la pastoral en la iglesia lo resaltó la joven Nasly Lucumí, entusiasta líder afro, junto con la Hna Ayda Orobio, misionera laurita, que en base a su experiencia de vida mostró la problemática del afro en situación rural y urbana, insistiendo en el papel fundamental de la mujer.
Le tocó a Mons. Fidel Cadavid, obispo de Quibdó, meter el dedo en la llaga de la violencia engendrada tanto por las fuerzas ilegales que operan en el litoral Pacífico como por los megaproyectos de las compañías multinacionales, para explotar los inmensos recursos que ofrece el área.

El espacio largo que se ha dado al diálogo entre expositores y participantes ha permitido descubrir el interés sobre todo de los jóvenes sacerdotes, seminaristas, religiosos y religiosas de la Arquidiócesis de Cali “heredera de una tradición centenaria en la que han confluido diversidad de culturas, unas ya radicadas desde antes y las otras que han ido haciendo su aparición en el contexto de nuestra región en los últimos años, han configurado una presencia de Iglesia que responde de diversas maneras a este bello y rico fenómeno que ha permitido inculturarse con las implicaciones que trae”. Esto en línea con el documento “Gozo y Esperanza” del Concilio Vaticano II que dice: “… la aceptación de la predicación de la palabra revelada debe mantenerse como ley de toda la evangelización. Porque así en todos los pueblos se hace posible expresar el mensaje cristiano de modo apropiado a cada uno de ellos y al mismo tiempo se fomenta un vivo intercambio entre la Iglesia y las diversas culturas”.

Las experiencias de pastoral con negritudes presentadas por el P. Vicente Pellegrino, misionero de la Consolata y delegado arquidiocesano para la Pastoral Afro, junto con otros párrocos permitió comprender como es posible conseguir involucrar a los afro en el camino de la Iglesia, que así va tomando conciencia también de su rostro negro.

El arzobispo de Cali, Mons. Juan Francisco Sarasti, al abrir los trabajos, recordó que la celebración del Centenario de la erección de la Arquidiócesis exige un compromiso también con los afrodescendientes, parte integrante de nuestra identidad eclesial, dando una respuesta a sus necesidades espirituales y materiales. La evangelización de las culturas conlleva la exigencia de anunciar a Jesús muerto y resucitado y también denunciar todo aquello que se opone al Reino de Dios presente entre nosotros.

Los afrodescen-dientes en la Iglesia nos brindan su sabiduría y su fe, que les ha permitido sobrevivir a los largo de la Colonia y colaborar a la construcción de la Patria, enriqueciendo a la iglesia con su espiritualidad, que les ayuda a resistir en una situación de conflicto, gracias a sus organizaciones y a las alianzas con los otros grupos étnicos. Y, cómo subrayaba Mons. Fidel Cadavid, todos estamos llamados a defender la vida y a luchar para que todos la tengan en abundancia.

La eucaristía de clausura en la iglesia del Seminario Mayor fue una explosión de cantos y música al ritmo de los tambores y marcada por las danzas con una buena participación de laicos y laicas afro de diferentes parroquias de la ciudad.

La despedida dejó el convencimiento de que fue un paso en el largo camino por recorrer para que todo pueblo y cultura sientan que la Iglesia es su casa.